
Teslas quemados y creciente impopularidad: Elon Musk, el más odiado del gobierno Trump
Es la cara visible de los masivos despidos de empleados públicos en Estados Unidos. La bronca que genera su figura política y el poder que está amasando se está transmitiendo a su lado empresarial: autos quemados, escraches a concesionarias y acciones a la baja.
Elon Musk se convierte en el blanco de las críticas a la administración republicana. Con su cargo en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (Doge), el empresario se transformó en la cara visible del desmantelamiento estatal que lleva adelante el gobierno de Donald Trump con miles de despidos y congelamiento de financiamiento para programas, instituciones y fundaciones. El dueño de la red social X enfrentó en las últimas semanas la quema masiva de los autos Tesla de su fabricación, la caída de sus acciones, se ganó algunos enemigos dentro del Gabinete y aumentó el rechazo social a sus medidas.
Arden los Tesla
“Compré mi Tesla antes de que Musk se volviera loco”, es un mensaje recurrente que los dueños de los vehículos eléctricos cuelgan en sus autos para demostrar que no apoyan al empresario y además no correr el riesgo de ser vandalizados. Las imágenes de los automóviles prendiéndose fuego a causa de las bombas molotov y las concesionarias de la marca con vidrios rotos y escrituras se repitieron día a día en las últimas semanas. En los ataques, los manifestantes rechazan las medidas que toma el empresario que aunque tiene un cargo, es un departamento creado por la actual administración sin aval del Congreso.
Entre los mensajes de repudio, le cuestionan a Musk no ser democrático, lo acusan de ser quien lleva adelante los miles de despidos estatales y de dar de baja programas o fundaciones con finalidades sanitarias o educativas. "No hay duda de que disparar balas a las tiendas de Tesla y quemar los Cybertrucks son actos de terrorismo", afirmó el empresario y uno de los hombres más ricos sobre los ataques que sufren sus vehículos. Además, en el marco de una reunión de gabinete, el empresario contó incluso que miembros de su Departamento reciben a diario amenazas de muerte.
El propio Trump afirmó que los actos vandálicos se tratan de terrorismo doméstico, que es la figura con la que intentan que se juzgue a quienes apresan por estos hechos a pesar de que el mandatario haya indultado a quienes intentaron tomar el Capitolio. El mandatario afirmó que iba a comprarse un Tesla para mostrar apoyo a la empresa de autos eléctricos en medio de la caída de la imagen de la marca y agregó: “Estoy impaciente por ver a estos matones condenados a 20 años de prisión por lo que están haciendo a Elon Musk y a Tesla”.
Los hechos de quemas y escraches a las concesionarias se llevaron adelante en distintas partes de Estados Unidos, desde Nevada a Missouri y California, entre otros, pero la campaña de desprestigio también se llevó adelante en otras partes del mundo. Internacionalmente también le cuestionan el rol que ha jugado Musk que se ha pronunciado a favor de sectores políticos en campaña, como fue el caso de su fuerte apoyo a Alternativa por Alemania en las últimas elecciones, agrupación de ultraderecha acusada de contar con neonazis entre sus filas. O incluso, también cuando en medio de las protestas xenófobas en el Reino Unido sostuvo que era inevitable una guerra civil allí.
“Musk tuvo un protagonismo en toda la campaña de Trump, el factor además del saludo nazi, el ataque a Lula, lo convirtieron en el centro de la crítica y se llevó adelante la campaña de boicot que llevó a la caída de las acciones en Tesla. Haberse puesto como co-presidente de Estados Unidos lo pone en un blanco de las críticas”, explicó a El Destape el historiador, coordinador del grupo Clacso Estudios sobre Estados Unidos y autor de varios libros, Leandro Morgenfeld, sobre el rol internacional que juega el empresario.
El especialista compara además su accionar en las redes al del “Gordo Dan” en Argentina, un influencer seguidor de Javier Milei, que se destaca por sus agresiones en las redes sociales. De hecho, varios análisis en los medios estadounidenses sugieren que efectivamente el gobierno de Trump y especialmente la figura de Musk en ese contexto, tomaron parte de las medidas de desmantelamiento que lleva adelante el actual gobierno. En el reconocido programa humorístico Saturday Night Live, se lo muestra al empresario con la motosierra que le regaló el mandatario argentino, ya que él mismo lo ha mostrado al hablar del recorte estatal en distintas áreas.
Las protestas generaron repercusiones en el costado empresarial de Musk. Por un lado, la mala imagen que se extiende de tener un Tesla llevó a que sus consumidores tengan grandes ocurrencias como tapar la marca y colocarle un cartel de otra automotriz y que esté mal visto comprar un auto de la marca. Tras la victoria de Trump en noviembre, los números para la empresa del funcionario que había tenido un rol clave en la campaña iba en un gran ascenso, y si bien tuvieron una subida esta semana no fue lo que sucedió durante el año que fueron a la baja desde que asumió el Presidente.
Impopular y contra los estatales
El 60% de los votantes desaprueba la forma en que Musk trata a los empleados estatales y lo apoya solo el 36%, según la encuesta Quinnipiac. Ese mismo sondeo indica que el 54% cree que el Departamento que está bajo el control del empresario “hace más daño” que bien a Estados Unidos. Es válido recordar que algunos métodos que se aplicaron fueron muy similares a los argentinos, como enviar mails a la medianoche para avisar que habían sido despedidos y un constante ataque a los trabajadores del Estado, al decir que no trabajan, en algunos casos que son corruptos y vincularlos con los demócratas.
A comienzos de este mes, Musk compartió en las redes una publicación de otro usuario en el cual afirmaba que no fueron Stalin, ni Hitler ni Mao Tse Tung quienes causaron la muerte de millones de personas, sino que fueron los trabajadores del sector público. Minutos más tarde y ante las críticas, decidió borrar el reposteo que había hecho. Además de los despidos, también se cuestiona que en medio del recorte que propugnan, hayan eliminado programas como USAID, con ayuda en sanidad en otros países en algunos casos, y fondos para educación, entre otros ajustes que lleva adelante la administración.
“Musk tiene múltiples problemas en su popularidad. Tiene una personalidad que no se presta mucho para ser agradable a la mayoría. Siempre fue introvertido a lo largo de toda su vida y ahora el rol público y político a veces no le siente bien, por ejemplo, con su humor intenta ser gracioso y genera lo opuesto”, explica a El Destape el analista internacional especializado en Estados Unidos, Joaquín Harguindey, sobre quien parece no tener suficiente carisma y de quien además el especialista sostiene “no tiene mucho contacto con el mundo real estadounidense”.

Quizás el último punto que marca Harguindey es clave incluso para la postura del Partido Demócrata para cuestionar que es un hombre alejado de los problemas de los trabajadores en general y la escalada contra los estatales puede complejizar aún más. “Desde el Partido Demócrata les sirve para la estrategia esencial que tuvieron a través del siglo XX y XXI de mostrar al Partido Republicano como un partido de magnates, de oligarcas y multimillonarios que no tienen nada que ver con el estadounidense promedio. Tener a uno de los hombres más ricos del mundo metiendo mano dentro del Gobierno, es algo que resuena mucho”, agrega el analista.
Harguindey sostiene también que los propios funcionarios del Partido Republicano posiblemente tampoco estén de acuerdo con la posición que ocupa Musk, hasta ahora ha sido el gran aliado de Trump. De hecho, algunas publicaciones han sugerido también que estas diferencias quedaron demostradas en las reuniones de Gabinete. Es válido recordar que si bien el Departamento que maneja no es oficial como cualquiera de los otros, la figura del empresario forma una parte clave dentro de la administración.
La caída en su popularidad y de las acciones que lleva adelante, las pérdidas empresariales y el boicot a sus vehículos, además de que también se podría ver afectado por los famosos aranceles de Trump, abrieron un sinfín de interrogantes de la vida del empresario dentro de la administración republicana. Por ahora, Musk que no podría presentarse nunca a una candidatura presidencial por ser sudafricano, continúa con el firme apoyo del Presidente para avanzar con la reducción estatal y el recorte dentro del Gobierno para sacar a quienes consideran que son un gasto, aunque también esta movida podría generarle una mala pasada si aumenta su rechazo social.